Así elabora Michel Rolland su mítico vino Clos de los Siete, del que ya produce 1 millón de botellas

Así elabora Michel Rolland su mítico vino Clos de los Siete, del que ya produce 1 millón de botellas
El reconocido enólogo está presentando la cosecha 2018 de su clásico blend, que es elaborado a partir de uvas de cuatro bodegas
Por Juan Diego Wasilevsky
26.07.2021 19.41hs Vinos & Bodegas

Si elaborar un blend es una tarea desafiante para cualquier enólogo, lo que logra el reconocido flying winemaker Michel Rolland en Mendoza, con su clásico vino Clos de los Siete, entonces es una tarea titánica.

Con él a la cabeza, para este assemblage trabajan en total cuatro bodegas (las cuales están emplazadas dentro del emprendimiento que él mismo proyectó y convirtió en realidad hace más de 20 años), las cuales  aportan los diferentes componentes que le dan vida a este corte del cual se está presentando la cosecha 2018.

"Son horas y horas y horas de degustaciones. Y así durante meses", resumió Ramiro Barrios, gerente general de Clos de los Siete, durante una presentación vía Zoom, durante la cual se presentó oficialmente la nueva añada, de la cual se elaboraron o alrededor de 1 millón de botellas.

Pero vayamos al principio: Clos de los Siete, además de ser una etiqueta, es un complejo de bodegas emplazado en Vista Flores, Valle de Uco, y que comenzó a gestarse a fines de los años ’90, luego de un largo periplo que trajo a Rolland a asesorar a una bodega en Salta.

En la época en la Argentina comenzaba a crujir económicamente, Rolland empezó a cultivar los primeros viñedos, demostrando que la vitivincultura es, definitivamente, un proyecto a largo plazo.

Y fue en 2002 cuando, finalmente, vio la luz la primera añada del vino que siempre había imaginado Rolland como la síntesis de la nueva cara de Mendoza y que, hasta el día de hoy, continúa siendo motorizado por cuatro bodegas: Rolland Wines (propiedad del enólogo francés), Monteviejo, DiamAndes y Cuvelier los Andes.

Según explicó Barrios, "cada bodega vinifica cada parcela de su viñedo por separado. Son parcelas pequeñas, de 1 a 3 hectáreas, lo que permite que cada una de ellas sea fermentada en tanques independientes. Luego, es Michel quien degusta todos los tanques, todas las barricas. Estamos hablando de 70 a 80 muestras. Y él va seleccionando los lotes para hacer el pre blend y, luego, unificar todo en el corte final".

A su turno, Gustavo Paolucci, director de ventas, agregó que "algunas bodegas tienen Cabernet Franc, otras tienen Petit Verdot; otras, aportan más Malbec. Esto significa que los cortes que se realizan en cada bodega y que conforman el blend final son totalmente diferentes y varían vendimia tras vendimia".

Para Julian Viaud, enólogo y mano derecha de Rolland, quien llegó hace cuatro años a Clos de los Siete, esta cosecha 2018 fue la primera en la que tuvo una participación de punta a punta; es decir, desde la brotación de los viñedos hasta el embotellado del corte definitivo.

Viaud habló de cómo, lejos de haber uniformidad de los componentes por proceder de un mismo microterroir, la elaboración de este blend es una suma de piezas muy diferentes entre sí.

"Por más que tengamos el mismo asesor y todos los años se utilicen las mismas parcelas, son cuatro bodegas y cuatro enólogos diferentes, que hacen los pre blends. Además, los suelos son heterogéneos, con más piedras al sur y más arena al norte", explicó Viaud.

Así, graficó que "mientras que DiamAndes aporta más acidez y frescura, Cuvelier suma más brío y Monteviejo y Rolland Wines, más potencia.

Rolland asegura que la cosecha 2018 fue la mejor desde que elabora vinos en el Valle de Uco

Una cosecha óptima

Para esta añada, se mantuvo el "corazón" de Malbec, con una participación del orden del 55%. La arquitectura de este corte complejo se complementó con un 19% de Merlot, 10% de Cabernet Sauvignon, 12% de Syrah, 2% de Petit Verdot y 2% de Cabernet Franc.

En contraposición con la añada 2017, lo más notorio es que el Merlot resignó bastante protagonismo (en la anterior representaba el 21%). En tanto que en la 2018 ganó más presencia el Cabernet Sauvingon (3 puntos más), lo mismo que el Malbec.

Respecto de las características de la cosecha, Viaud afirmó que "fue excelente. Michel cuenta que fue la mejor desde que él está en el Valle de Uco. Fe un año seco y soleado, pero fresco, con mucha amplitud térmica, de unos 15 grados de diferencia entre el día y la noche. Esto es fue muy positivo para lograr vinos con más fruta y color y con buenos taninos".

"Pienso que la añada 2018 de Clos de los Siete es un vino de placer. Podemos tomarlo ahora pero también en varios años", recalcó.

Clos de los Siete cosecha 2018

Review de Vinos & Bodegas

Clos de los Siete 2018 es, ante todo, un blend con aromas bien definidos: sobre frutas rojas y negras ligeramente maduras, aparecen toques de especias, trazos florales y, muy de fondo, un recuerdo entre mentolado y herbal que imprime una ligera frescura. Además, mientras lo oxigenás en la copa, surgen aromas a tabaco y algún tostado que habla (sutilmente, sin clichés) de su paso por madera.

En boca es largo, algo jugoso y amplio, de avance preciso, con buen graso y taninos perfectamente pulidos, con una textura sutil, que busca más agradar al paladar que mostrar de manera cruda las cualidades del terroir. La acidez, bien equilibrada, nunca desentona.

En contraposición con la añada 2017, claramente se lo nota un poco menos denso, gracias a que la 2018 fue una vendimia con más rendimiento. Como dijo Rolland, todo contribuyó a que se trate de la mejor añada desde que trabaja en esa región.

En definitiva, un vino para paladares universales y que tiene otro punto a favor: sale al mercado con un precio sugerido de $1.400. En épocas de inflación, en la que superar la barrera de $1.000 claramente dejó de ser un hito, es un valor jusitificado por lo que ofrece. 

Como detalle final, para esta añada, la etiqueta frontal recibió una actualización, en la que se muestra una estrella más grande y visible y aparece la mención al Valle de Uco; en tanto que en la contra se destaca la llegada de la segunda generación de bodegueros, responsables de seguir escribiendo la historia de este blend del cual se producen 1 millón de botellas y que, a esta altura, se convitió en un embajador de los vinos argentinos en los cerca de 60 países a los que llega actualmente.