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El "í­ndice iPad" y por qué los argentinos tienen que pagar "como nuevo" aquello que en el mundo ya quedó viejo

El "í­ndice iPad" y por qué los argentinos tienen que pagar "como nuevo" aquello que en el mundo ya quedó viejo
Argentina es el país más caro de todos para comprar una iPad 2. La "new iPad" derrumbó su precio hasta casi 50% en las principales ciudades, menos aquí
Por Juan Diego Wasilevsky
20.03.2012 10.08hs Comex

La marca de la manzanita volvió a escribir un nuevo capítulo en su exitosa historia.

El viernes pasado, en varias de las principales ciudades del mundo, los amantes de los gadgets y los fanáticos de la línea Apple, fueron agolpándose frente a las puertas de las tiendas de la compañía con el objetivo de hacerse de la última generación de iPad, con tecnología 4G.

Así, tras haber quebrado stock de aquellas unidades que habían sido destinadas a la venta anticipada a través de la web, los compradores de Estados Unidos, Australia, Canadá, Francia y Japón, entre muchos otros países, hicieron largas colas frente a los locales para obtener su esperada tableta.

Con este estreno en los principales mercados del globo, quedó marcado a fuego, una vez más, el furor que genera esta compañía cada vez que saca un producto al mercado.

En este contexto, ¿qué sucede paralelamente en la Argentina? Los Premium resellers, es decir, las empresas que tienen la licencia para comercializar los artículos en el país, están en las antípodas de esta fiebre global por los productos Apple.

Lejos de los festejos, los empresarios que "ataron" su negocio para convertirse en vendedores exclusivos, están padeciendo de lleno el "cerrojo" a los productos importados, con una oferta muy pobre en cuanto a variedad y cantidad y, en muchos casos, totalmente desactualizada frente a lo que se está comercializando en el exterior.

Así, mientras que afuera, reflejo de esta fiebre, la acción de Apple se disparó y alcanzó un récord de u$s600, como contrapartida, en la Argentina acaba de cerrar sus puertas la empresa que abastecía con estos productos a toda la región de Cuyo por las restricciones a las importaciones de productos e insumos clave para reparar equipos.

Y así es como, además, mientras que en los portales Apple del resto del mundo se promocionan a toda máquina las ventajas y atributos de su tableta de última generación, en las páginas de los resellers autorizados todavía sobrevive la "vieja" iPad 2.

El problema que enfrenta la marca en la Argentina es múltiple: la escasez de productos de todo su portfolio, el retraso con el que llegan las novedades y, por último, los altísimos precios que deben pagar, en dólares, los consumidores locales en relación a los valores que se manejan en el exterior.

En efecto: en un mercado cada vez más cerrado como es el nacional y que además se ve impactado por la inercia inflacionaria, las cifras se van desacoplando totalmente de la tendencia internacional.

Una prueba contundente de esto es que en países desarrollados, con la llegada de la nueva iPad, los precios de la generación anterior lógicamente se "pincharon" considerablemente.

Como contrapartida, en la Argentina, con las dificultades para ingresar equipos y con la baja probabilidad de que esta flamante tableta se lance en el mercado interno en el corto plazo, la iPad 2 se sigue comercializando a "valor oro".

En efecto: la tableta más básica de la tercera generación en Miami cuesta un 30% menos que un dispositivo "obsoleto" en un comercio porteño (u$s540 con impuestos vs. u$s763).

El índice iPad, reflejo de los altos precios
En mayo de 2011, cuando se lanzó en el país la iPad 2, el equipo más económico de 16GB sin tecnología 3G costaba unos u$s849, posicionando a la Argentina como el segundo país más caro, luego de Brasil.

Sin embargo, a menos de un año y tras el lanzamiento de la nueva tableta, los precios se derrumbaron en varios países, que comenzaron a ofrecer la iPad 2 a "precio de liquidación".

En cambio, en la Argentina los valores variaron muy poco, pasando así a tener los precios de venta al público más elevados del mundo, tal como puede apreciarse en el siguiente cuadro:

 

En Brasil, por ejemplo, los precios de la iPad 2 se desplomaron un 33% en menos de un año, al pasar de u$s1.030 a menos de u$s700, dado que se palpita la llegada de la nueva generación. 


Tal como se observa, en el país este equipo experimentó una leve baja del 10% en dólares, pero no porque los comercios hayan rebajado realmente los valores.

Todo lo contrario: en moneda local las cotizaciones subieron pero fue la devaluación acumulada la que terminó generando esa baja si se miden los precios en billete verde.

En cambio, en el resto de los países, como los que integran la Unión Europea, las rebajas superaron cómodamente el 20%.

Esto terminó agravando el panorama que ya venía castigando a los consumidores locales: si la Argentina ya era un mercado caro para adquirir este tipo de tecnología, ahora lo es mucho más.

No es para menos:

• Cuando se lanzó la iPad 2, comprar el equipo más básico en un local porteño resultaba un 55% más caro que hacerlo en un comercio de Miami (u$s849 vs. u$s545).

• En cambio, con el "reacomodamiento" que provocó el desembarco del equipo de última generación y la falta de novedades en la Argentina, esa brecha se amplió hasta un 75% (u$s763 vs. u$s474).

El problema es que el encarecimiento de la tecnología no es un fenómeno acotado a los productos de Apple.

Por el contrario, al tratarse de un mercado doméstico cerrado y con atraso cambiario frente a la inflación, la Argentina tiene el triste privilegio de ser uno de los pocos países en el mundo en el cual los artículos informáticos no bajan de precio tal como sucede a nivel global, donde el recambio naturalmente reduce los valores de los equipos más viejos.

En diálogo con iProfesional.com, Enrique Carrier, de la consultora Carrier y Asociados, sostuvo que "en la Argentina los precios de la iPad 2 no bajan y difícilmente lo hagan porque no hay alternativas novedosas. La nueva tableta no está a la venta y aún no se sabe cuándo llegará".

Un punto a tener en cuenta es que, por un lado, el flamante equipo viene con un procesador gráfico dos veces superior al modelo anterior y cuenta con mayor definición. 

Además, ofrece la posibilidad de conectarse a Internet a través de redes ultrarrápidas de cuarta generación (4G). El problema es que este tipo de servicios no está disponible aún en la Argentina y no hay estimaciones acerca de su puesta en funcionamiento.

De modo que, según Carrier, "un usuario que pueda conseguir el equipo se va a encontrar que en la Argentina no va a poder aprovechar todo su potencial".

Sin embargo, el principal inconveniente, como quedó visto, va más allá: la no llegada de este equipo impide que, por el lógico recambio, se abaraten los productos que ya estaban en el mercado.

En este contexto, ¿qué alternativas podrá encontrar un consumidor local pagando el mismo valor al que se comercializa la nueva iPad en el exterior?

Teniendo en cuenta que dicho equipo, impuestos incluidos, está comercializándose a unos u$s540 en ciudades como Miami, en la Argentina, con esa cifra apenas se podrá costear el 70% del valor del modelo más básico del iPad 2.

Y, en caso de que se vuelque por otras marcas, debería optar por la Acer 500 de 16GB o la View Sonic ViewPad 10S, equipos que no tienen el nivel de prestaciones que ofrece la firma de la manzanita.

En este sentido, Carrier criticó las restricciones que afectan al normal abastecimiento de productos importados dado que, por las características, las tabletas de marcas más económicas no pueden compararse con las de Apple.

"El que quiere una iPad no se va a comprar una tableta Coby. Por eso, aprovecha algún viaje propio o de conocidos al exterior o directamente termina recurriendo al mercado negro, que es una modalidad que aflora en cuanto se ponen restricciones. Y esto pasa con todo: con los dólares y con los bienes de consumo", disparó.

A esto se suma una "ley natural" propia del mercado argentino: "En general, un producto electrónico puesto acá termina saliendo 80% o 100% más que en Estados Unidos", aseguró Carrier.

En este sentido, indicó que influyen factores como "la carga impositiva, que se incrementó desde la entrada en vigencia de la normativa que alienta la producción en Tierra del Fuego; la logística y el menor volumen: no hay que olvidar que los costos fijos terminan sumando mucho. Así que no es lo mismo vender 40 millones de tablets que 200.000". 

Si se traza un comparativo entre los precios domésticos y los vigentes en Estados Unidos, se puede observar que los argentinos deben pagar, en dólares y por similares modelos, entre 24% -como sucede con una de las tablets de Acer- hasta casi 90% más.


Apple, víctima del "cerrojo" de Moreno
Tal como consignó iProfesional.com, mientras que en el mundo Apple está "de fiesta", esos festejos no llegaron a la Argentina. Por el contrario, el único centro de ventas de Mendoza, por citar un ejemplo, acaba de bajar las persianas.

A esto se suma que los "Mac Stores" ubicados en la Ciudad de Buenos Aires cada vez tienen menos productos para la venta, como consecuencia de los férreos controles del secretario de Comercio Interior.

En este contexto, fuentes consultadas por este medio vinculadas con la marca de la manzanita en el país, aseguraron que "el principal escollo es la mano dura de Moreno. Maxim, uno de los resellers más importantes del país, tiene ocho Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación observadas por la Secretaría".

En buen romance: la compañía tiene frenados todos los pedidos que hizo para poder entrar tecnología al país.
Dichas declaraciones se comenzaron a implementar el 1ro de febrero y consisten en informarle al Gobierno previamente todo lo que se quiere importar.

La AFIP es la que comienza a procesar el pedido pero es Moreno quien tiene la última palabra.

El problema es que, cuando el secretario frena una declaración jurada, luego suele llegar una exigencia oficial para que la empresa en cuestión compense sus importaciones con exportaciones por el mismo valor, un requerimiento conocido como "plan 1 a 1".

"Me pregunto qué va a salir a vender al mundo un comercio chico, que vende productos de nicho. Esto no es bueno para el negocio ni para los consumidores", disparó la fuente consultada y que pidió estricto off the record.

En este escenario, ¿cuán atrasado está quedando el mercado argentino en relación al contexto internacional?

En diálogo con iProfesional.com, Carlos Scimone, gerente de CAMOCA, entidad que representa a fabricantes de productos informáticos, aseguró que "la tecnología no desapareció, pero está en un estado de `suspensión`. Lo que se estrenó en este primer trimestre del año en el mundo todavía no llegó".

Al trazar una suerte de radiografía, Carrier aseguró que "en notebooks y netbooks estamos retrasados -dependiendo los casos-, seis meses, un año o incluso más".

En el caso de los LCD, el experto recalcó que "también estamos lejos de lo que se ofrece en el mundo".

Con respecto a los celulares "hay un delay pero no es tan crítico porque hay producción de smartphones en la Argentina. Igualmente, hay algunos productos que son imposibles de conseguir, como el iPhone", indicó.

Todo esto lleva a que, en el territorio de Guillermo Moreno, "se terminen presentando cosas como la gran novedad cuando en el exterior ya son obsoletas".

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