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China y la producción de cerdos en Argentina: cuenta regresiva para un acuerdo multimillonario en críticas y dólares

China y la producción de cerdos en Argentina: cuenta regresiva para un acuerdo multimillonario en críticas y dólares

China y la producción de cerdos en Argentina: cuenta regresiva para un acuerdo multimillonario en críticas y dólares
Sin reparar en los cuestionamientos, la Cancillería definió el momento en que pretende cerrar el pacto. Los territorios donde se instalarían las granjas
Por Patricio Eleisegui
03.08.2020 11.32hs Negocios

La decisión del Gobierno de avanzar con el acuerdo para que China produzca en Argentina los cerdos que necesita se mantiene firme más allá de la lluvia de críticas que viene cosechando la propuesta. El oficialismo hasta se puso una fecha límite para estampar la firma: mediados de agosto, según pudo saber iProfesional de fuentes ligadas a la Cancillería.

La intención general es cerrar un pacto de entendimiento general, evitar el titubeo oriental, para después sí discutir los detalles finos. El objetivo de fondo es blindar de cualquier forma una inversión que podría totalizar los casi 5.000 millones de dólares en alrededor de 6 años, según las estimaciones que se barajan en torno al Ejecutivo.

China apunta a recuperar el stock de carne que perdió a partir de la matanza de cerdos que llevó a cabo el año pasado tras un brote de peste africana. Las autoridades sanitarias de ese país aniquilaron al 40 por ciento del ganado porcino y la posterior escasez de productos derivó en la decisión de salir a buscar superficies en el mundo para criar los animales que necesita la potencia asiática.

Si bien Brasil es el socio comercial predilecto en esta región, las sucesivas devaluaciones argentinas redireccionaron el interés de los chinos, que en Asia producen un kilo de carne de cerdo a razón de los 2 dólares de inversión mientras que aquí podrían generarlo por apenas 70 centavos de la misma moneda.

A la par, la ausencia de inversiones provenientes del exterior por efecto de variables que van desde el status de país virtualmente en default que ostenta la Argentina hasta el parate económico mundial, han hecho de este proyecto prácticamente una obsesión para el oficialismo.

"En 2 o 3 semanas tendremos la firma del memorándum de entendimiento, con la intervención de nuestra embajada en China, y luego se harán los encuentros científicos, empresarios y sanitarios", expresó al respecto y en sintonía con las versiones, Jorge Neme, actual secretario de Relaciones Económicas de la Cancillería.

"Actualmente la Argentina produce 5 kilos -de carne porcina- de cada 1.000 que se producen en el mundo. Con este acuerdo llegaríamos a 12, mientras que, por ejemplo, España ya produce 38 de cada 1.000 y Estados Unidos 160, por lo tanto estamos lejos de ser una marca de cerdo en el mundo", se entusiasmó.

Para luego añadir: "Tenemos todas las condiciones para una producción animal con el mejor estándar de salud del mundo, una enorme experiencia y 'know how' en alimentos, un sector que hace años produce alimentos de gran calidad; sabemos manejar el tema y somos de los países que tiene una agricultura más amigable con el ambiente".

El aspecto ambiental resulta, precisamente, el factor desde el cual se incrementan día a día las críticas al proyecto. China pretende establecer en la Argentina 25 granjas pobladas con hasta medio millón de madres -duplicaría el stock nacional actual- las cuales, por año y cada una, podrían parir una veintena de cerdos.

Estos puntos de cría, entonces, promoverían en muy poco tiempo un caudal de nacimientos cercano a las 10 millones de cabezas anuales.

China apunta a controlar desde la tierra donde se levantarán las granjas hasta los puertos de exportación.
China apunta a controlarlo todo: desde la tierra donde se levantarán las granjas porcinas hasta los puertos de exportación.

Semejante volumen, exponen distintas organizaciones sociales y ambientalistas, derivará en un nivel de contaminación inédito en agua y suelos. En países de producción porcina intensiva como México los establecimientos como los que pretende promover el Gobierno generan emisiones diarias de gases letales -dióxido de carbono y metano, entre otros- en un rango similar al funcionamiento, en simultáneo, de millones de vehículos.

Santiago del Estero, Formosa, Chaco, Salta y Corrientes son, según Neme, algunos de los distritos que podrían ser base de operaciones de las granjas orientadas a satisfacer la demanda china.

De concretarse en esos territorios, advierten desde distintos ámbitos que cuestionan el eventual emprendimiento, lo que viene es una profundización de los desmontes -en Argentina se destruyen algo más de 210 hectáreas de bosques por día- tanto para la instalación de los criaderos como para la producción de los transgénicos de soja y maíz sobre los que se basa la alimentación "feedlot".

La cadena local también critica

La pretensión de acuerdo que motoriza el Gobierno también choca de frente con la cadena de producción porcina local, que reconoce que el plan de los chinos excluye por completo la participación de proveedores locales tanto de insumos como de los mismos animales.

"China quiere tener todo bajo su poder: desde las tierras donde establecería las granjas hasta los puertos, pasando por el traslado de los animales, la faena, el almacenamiento de la carne en cámaras frigoríficas. Hasta ahora nunca mostraron intenciones de vincularse con los productores locales. Si el Gobierno permite eso, para la cadena argentina será letal", comentó a iProfesional un representante de la Asociación de Pequeños y Medianos Productores Porcinos bonaerenses.

China aniquiló al 40 por ciento de su ganado porcino tras la irrupción de la peste africana.
China aniquiló al 40 por ciento de su ganado porcino tras la irrupción de la peste africana.

Desde la misma entidad volvieron sobre dos aspectos que también mantienen inquietos a los criadores: el ingreso de cerdas madres y sementales desde China, con el peligro sanitario que eso implica y, en paralelo, el temor comercial a que la aparición de otra pandemia en el país asiático genere un sobre stock de carne fronteras hacia adentro.

"El ganado argentino no ha experimentado varias de las enfermedades que últimamente vienen sufriendo los cerdos asiáticos. ¿Cómo se garantizará que eso no ocurra con la importación de estas madres? Ampliar la cantidad de cerdas requiere de traerlas del exterior. Nos vamos a comprar un problema gigantesco si no se tiene en cuenta ese aspecto", dijo el portavoz.

"Por otro lado, si el día de mañana China tiene otra pandemia y cierra la compra de cerdo el excedente destruirá todo el mercado argentino. Sería imposible competir contra semejante cantidad de toneladas a precio ultra barato. Por más millones que necesite el Gobierno, la sequía de inversiones imperante, estas son cuestiones no pueden dejarse de lado", concluyó.

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