Cifras que alarman: de cuánto es el desempleo real según un relevamiento realizado por la UCA

Cifras que alarman: de cuánto es el desempleo real según un relevamiento realizado por la UCA
El Observatorio de la Deuda Social asegura que, de no haber existido el efecto desaliento de las restricciones de la pandemia, la desocupación sería mayor
Por Paula Krizanovic
27.05.2021 07.57hs Management

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que para el último trimestre de 2020, el desempleo en la Argentina era del 11% de la población económicamente activa (PEA). 

Ese dato significó una leve baja desde el 11,7% detectado en el trimestre inmediatamente anterior, y desde el 13,1% vigente en el segundo trimestre de 2020, cuando empezaron a regir con mayor fuerza las restricciones para operar y circular del decreto de Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio (ASPO). 

Ahora el Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA), de la Pontificia Universidad Católica Argentina (UCA), asegura que aquellas medidas tuvieron un efecto de "desaliento" sobre la población trabajadora, que dejó de demandar empleo por las mencionadas restricciones, por el cierre de empresas y comercios, etc. 

"Uno de los efectos de la necesaria cuarentena fue la reclusión en su domicilio de gran parte de la población del país. La desaceleración del comercio, la detención de la producción, la imposibilidad de prestar servicios a los hogares y a las personas y, el impedimento de realizar actividades de subsistencia por cuenta propia, generaron, junto con otros factores, una pérdida de empleo (mayoritariamente de empleo precario). Parte de los cesanteados, ante la dificultad de buscar trabajo y la poca posibilidad de conseguirlo, se retiraron del mercado de trabajo y pasaron a la inactividad. Este es el hecho conocido como 'efecto desaliento'", explican en el informe los analistas de la UCA.

Por este efecto, ellos aseguran que se observa una mejora "ficticia" en la calidad del empleo "ya que se destruyo el empleo de menor calidad y el empleo de calidad que sobrevivió es proporcionalmente mayor que en el período anterior".

Para la UCA, de no haber mediado las restricciones por el COVID-19, hoy la desocupación alcanzaría el 28,5%
Para la UCA, de no haber mediado las restricciones por el COVID-19, hoy la desocupación alcanzaría el 28,5%

La UCA calcula, según un informe dado a conocer el miércoles, que de no haberse producido ese efecto, la tasa de desempleo entre la PEA rondaría el 28,5% y que ese porcentaje no se refleja en las estadísticas oficiales porque se debe en realidad a cambios en la demanda provenientes de la crisis del COVID-19. 

"La incidencia de los efectos de la cuarentena se da en un escenario laboral en el cual persisten, desde hace varias décadas, desigualdades estructurales en el sector productivo que repercuten en una elevada precariedad laboral, una limitada participación de los trabajadores en el Sistema de Seguridad Social y una persistente perdida de ingresos laborales que continúan siendo debilitados por el aumento de precios," explica el mencionado reporte.

Para el OSDA, la tasa de desempleo creció de 10,6% en 2019 a 14,2% en 2020, pero al ajustarla por el "efecto desaliento" obtiene el 28,5 por ciento. 

Asimismo, el Observatorio menciona que el año pasado la tasa de actividad -propensión de la población a participar del mercado de trabajo.- se ubicó en 63,1%, y la de empleo en general en 54,1 por ciento. 

No todos por igual

La desocupación pegó más en las mujeres, en los jóvenes y los mayores, y en sectores socioeconómicos de niveles bajos
La desocupación pegó más en las mujeres, en los jóvenes y los mayores, y en sectores socioeconómicos de niveles bajos

Como ya se mencionó, para la UCA la precariedad laboral es una de las consecuencias de desigualdades estructurales en la economía y en el sector productivo argentino. 

Es por eso que remarca que existió durante la pandemia en 2020 un "deterioro generalizado" de la situación del empleo en el país pero que a la vez éste fue segmentado, ya que no se dio en todos los sectores por igual, aunque tuvo un impacto tanto en empleados como en patrones, empleadores y trabajadores por cuenta propia.

Según la UCA, el desempleo con
Según la UCA, el desempleo con "efecto desaliento" impactó más a los trabajadores marginales y a los de nivel socioeconómico bajo

Tomando como parámetro esa tasa de desempleo ajustada por el "efecto desaliento", la UCA la ubica en el 53,5% de los trabajadores marginales, pero solo en el 31,8% de los trabajadores integrados al sistema, el 19,1% de los empleados medios no profesionales y 9,3% de los profesionales. 

Esta segmentación del impacto se vio también de acuerdo al segmento socioeconómico al que pertenecen las personas relevadas por el estudio. El desempleo con efecto desaliento impactó más en los sectores bajos de la pirámide (41,1%) y no tanto en la población de poder económico muy bajo (32,5%). Fue aún menor entre los sectores medio bajos (24,1%) y medio altos (16,1%)

Y al analizar los principales conglomerados poblacionales en cuanto al impacto de la tasa de desempleo medida, la UCA afirma que el menos golpeado fue la Ciudad de Buenos Aires (15,4%), mientras que en el conurbano bonaerense fueron casi el doble los que acusaron el golpe (31,6%). Esto ocurrió incluso pese a que las restricciones para trabajar y para operar fueron mayores y más prolongadas en el Área Metropolitana de Buenos Aires. 

En la Ciudad de Buenos Aires la tasa de desempleo fue menor que en otros conglomerados urbanos
En la Ciudad de Buenos Aires la tasa de desempleo fue menor que en otros conglomerados urbanos

Entre las mujeres, la tasa de desempleo con efecto desaliento fue el año pasado de 39,4%, mientras que en sus pares varones fue de 19,2%. En tanto, las personas entre 35 y 59 años de edad fueron las menos impactadas del mercado en ese período (18,5%) en relación a los menores de esa edad (35,8%) y a los trabajadores de 60 años en adelante (42,3%)  

Más que desempleo

Según los resultados de la Encuesta de la Deuda Social Argentina de la UCA, ente julio y octubre del año pasado sólo el 43,6% de la población económica activa de 18 años y más logró acceder a un empleo pleno de derechos.

Mientras tanto, el 14,2% de esta población se encontraba abiertamente desempleada y el 14,8% sometida a un subempleo inestable (realizando changas, trabajos temporarios o no remunerados, o siendo beneficiarios de programas de empleo con contraprestación).

Al mismo tiempo, el 27,4% contaba con un empleo regular pero precario (con niveles de ingresos superiores a los de subsistencia, pero sin afiliación alguna al Sistema de Seguridad Social).

El 46,1% de los trabajadores no recibía aportes en el Sistema Social, y eso implica al 27,5% de los asalariados y casi el 70% de los no asalariados. "Las inserciones de baja calidad en actividades por cuenta propia han determinado que el 69,9% de trabajadores independientes no realicen sus aportes jubilatorios", remarcó el informe. 

"La calidad del empleo disminuyó marcadamente en los trabajadores marginales, los residentes en hogares de nivel socioeconómico bajo y muy bajo, los trabajadores del sector micro-informal, en los residentes en hogares en situación de pobreza, en el resto de las áreas urbanas, entre los jóvenes y adultos mayores y, en las mujeres en comparación con los varones", concluye al respecto la UCA.

Salarios e ingresos

Los ingresos promedio en 2020 cayeron respecto del año anterior en todos los segmentos analizados
Los ingresos promedio en 2020 cayeron respecto del año anterior en todos los segmentos analizados

La UCA también registró una fuerte caída anual de los ingresos que percibían los trabajadores al tercer trimestre de 2020, en todas las categorías. Entre 2019 y 2020 el poder adquisitivo de los ingresos laborales del total de los ocupados disminuyó el 7,4 por ciento.

Los ingresos promedio en el total de los trabajadores en ese momento promediaban los 33.257 pesos, siendo 45.659 pesos la media para quienes contaban con empleo pleno de derechos, 23.639 pesos mensuales para quienes tenían trabajos precarios, y 10.384 pesos para los que detentaban algún tipo de sublempleo inestable. 

En todos los casos hubo bajas desde el tercer trimestre de 2019, y lo mismo ocurrió con los promedios de ingresos al hacer el análisis según el sector económico ocupacional: en el sector público los ingresos mensuales fueron de 44.854 pesos, en el sector privado formal de 46.101 pesos en promedio y en el sector micro-informal, de 21.475 pesos por mes. 

Esta baja en los ingresos promedio impactó también en el mencionado efecto desaliento para salir a demandar trabajo en el año de la pandemia. Fue además mayor la baja entre las mujeres, que detentaron ingresos promedio de 29.104 pesos mensuales en el tercer trimestre de 2020, que entre los hombres, con una media de ingresos de 35.740 pesos mensuales. 

Las conclusiones del informe muestran una "marcada brecha de ingresos laborales" en desmedro de los trabajadores residentes en hogares en situación de pobreza, en los del Conurbano Bonaerense y el resto de las ciudades del interior del país, en los trabajadores jóvenes en referencia a los adultos, y en las mujeres al compararse sus ingresos medios con los de los varones.

"La generalizada disminución de la capacidad de compra de los ingresos laborales y la perdida de puestos de trabajo se constituyen en indicios del aumento de los niveles de indigencia y de pobreza", advirtieron desde la universidad.

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