¿Revolución financiera o audaz estrategia de marketing?: qué hay detrás de la sociedad de Bolsa que sacude a la City

¿Revolución financiera o audaz estrategia de marketing?: qué hay detrás de la sociedad de Bolsa que sacude a la City
El caso de Cocos Capital, una compañía fundada por un ex BIND y el hijo mayor de Marcelo Mindlin, planteó un "mercado para todos". ¿Será posible?
Por Leandro Gabin
29.07.2021 20.33hs Finanzas

La nueva estrategia de una de las ALyC que más ruido está haciendo en el mercado de capitales argentino sigue generando un verdadero cimbronazo. Cocos Capital, la compañía que lideran Ariel Sbdar (ex BIND) y Nicolás Mindlin (director de Pampa Energía e hijo mayor de Marcelo) comunicó hace escasos días que no cobrará ninguna comisión para operar a través de su plataforma para aquellos que quieran comprar bonos, acciones, CEDEARs o incluso operar el dólar MEP.  "Nos dimos cuenta que queremos cambiar radicalmente el modelo de negocios que hay en la Argentina. Lo que más me saca el sueño es hacer algo diferente", remarcó Sbdar en declaraciones a FM Milenium. La pregunta que surge es obvia: ¿Está armando una verdadera revolución o es una audaz estrategia de marketing de uno de los "influencers" financieros que más activamente está en redes sociales?

Por lo pronto, la noticia no cayó tan bien en algunos jugadores de la City que le apuntan al inversor minorista y buscaban aceitar las operaciones online. Tampoco pasó inadvertido en otras ALyC más tradicionales a pesar de que no sería competencia porque están detrás de los "peces gordos" como institucionales y grandes inversores. Claramente la idea de Sbdar y Mindlin es lograr que una masa importante de inversores operen (aunque sea gratis) vía la plataforma de Cocos apostando a que algunos de ellos luego soliciten el servicios más premium (donde sí se cobra) que consiste en asesoramiento y armado de carteras. 

El ahorrista argentino no invierte en la Bolsa y siempre decide comprar dólares por las recurrentes crisis

Peces chicos versus peces grandes

"No está mal, es una estrategia. Por lo general lo que la mayoría busca hacer es focalizarse en clientes que inviertan mucha plata. Porque el costo operativo de la compañía lo seguís teniendo. Tenes que tener mucha gente para el backoffice y compliance para abrirle cuentas a todos los que ahora quieren invertir porque la comisión es cero. Para mí esto es como tener un restaurante. Yo prefiero uno gourmet donde cada plato valga de 2 lucas para arriba y me venga menos gente, en lugar de otro donde venda hamburguesas a 500 pesos, se me llene, y no dé abasto", reseñó un gerente de una financiera muy conocida de la City, que pidió no ser identificado. 

Lo que vino a hacer Cocos es, virtualmente, un cambio de paradigma. Sucede que todas estas operaciones de compra/venta tienen comisiones "estándar" de 0,45% para la compra y/o venta pero que luego cada sociedad de Bolsa puede bajar o incrementar según el cliente (suele ser más barato para los grandes mientras que más onerosos para los pequeños). Sbdar incluso dice que en la Argentina sucede una anormalidad donde al cliente más grande se le reduce el arancel (hasta 0,10% llegado el caso) mientras que a un pequeño inversor le cobran 0, 80% o más.

Al final, el ahorrista más "desprotegido" paga ese porcentaje para comprar un activo y luego ese mismo monto para venderlo. O sea, invertir le sale 1,6% de entrada. A eso se le tiene que sumar (algo que sí cobran todos, incluso Cocos) es el "derecho de mercado", un arancel menor que aplica ByMA (ronda el 0,01% para bonos y 0,08% para acciones). Las sociedades de Bolsa más "clásicas" buscan depurar clientes: no quieren el "chiquitaje" y se concentran en operaciones más grandes. 

"Lo que hay que hacer es incentivar el acceso al mercado de capitales. Que el inversor se acostumbre, entienda", dice Sbdar, un eterno "optimista" no sólo del mercado local sino de la Argentina. "Entendemos un modelo de negocios distinto. Estamos haciendo lo que nunca nadie se animó a hacer en el país. Venimos a democratizar el acceso al mercado de capitales para todos", arenga el CEO y uno de los socios fundadores con Mindlin de Cocos. 

El primer día de operaciones bajo la modalidad de "comisiones cero" fue positivo para la compañía: hubo 2.500 solicitudes de apertura de cuentas. "Vas a comer a un restaurant y si encontrás 1% de la gente que invierte es mucho. Yo voy por el otro 99%", repite Sbdar. Y de ahí la pregunta clave para el mercado argentinos: ¿es posible que el simple hecho de bajar comisiones genere un mayor interés y por ende desarrolle una industria virtualmente inexistente en la Argentina?

En la Argentina el dólar es rey y es muy difícil que los ahorristas busquen alternativas en el mercado

Dimesión de un mercado sin brillo

Es sabido la poca profundidad del mercado de capitales argentino. Se cree que hay tan sólo 400.000 cuentas activas y con saldo en Caja de Valores (el organismo de custodia). Algo parecido surge cuando se observa la cantidad de cuentas de personas físicas en la industria de Fondos Comunes de Inversión (FCI), que suman tan solo 390.000. Antes del mega cepo en la Argentina en septiembre del 2020 cuando se restringió aún más el acceso, entre 4 o 5 millones de personas por mes compraban dólares en el mercado oficial. 

Quien quizás mejor explica por qué en la Argentina el ahorrista no mira al mercado de capitales es Claudio Zuchovicki. El gerente de Mercado de Capitales de la Bolsa y uno de los mejores divulgadores de las finanzas que tiene el país, explicó: "¿Por qué en la Argentina tenemos un mercado de capitales tan chico? Porque sin una moneda estable no podemos pensar en el largo plazo. Si no puedo fijar el precio en pesos del alquiler de un local a más de tres años, ¿cómo hago para fijar la deuda de una compañía en un período similar? Por eso, la mayoría prefiere operar en moneda estable; y para el que está endeudado en dólares, la volatilidad es terrible por las fluctuaciones del tipo de cambio. Por eso, en la Argentina y en otros países inestables nos cuesta tanto generar crédito a largo plazo". 

La inestabilidad de la Argentina hace incluso que las empresas más importantes ni siquiera busquen cotizar en la plaza local. El caso de MercadoLibre es claro: la compañía del empresario argentino más exitoso en décadas opera en Nueva York pero no tiene listada a su empresa en Buenos Aires. Con un valor de mercado de u$s81.000 millones (casi el doble de las reservas brutas del Banco Central), para comprar 1 acción de esta compañía hay que pagar u$s1.641. ¿Y por qué Marcos Galperín no abre su capital en la bolsa porteña? Sencillamente porque es un mercado muy chico y sin muchos negocios. 

Actualmente entre el 70% y 80% de lo que se opera diariamente en acciones no es en instrumentos locales sino en CEDEARs (certificados de papeles extranjeros). El inversor busca esquivar a los activos argentinos, no precisamente subirse a una ola que parece que nunca llega. 

Otro de los "influencers" financieros en redes sociales salió también a plantear el caso de Cocos. "Lo que anunció @arielsbdar (Ariel Sbdar) no democratiza el mercado y tampoco lo ampliará probablemente. Es una medida de promoción que busca ganar clientes ofreciendo un servicio más barato. Y me parece perfecto, eso es la competencia", disparó el asesor financiero independiente Christian Buteler, en Twitter. 

¿Será así? "Alguien lo tiene que intentar", respondió el CEO de Cocos sin entrar en debate con Buteler a quien calificó de "amigo". El tiempo dirá si fue un buen negocio (para la compañía) o simplemente quedó en otra muy buena estrategia para acaparar minoristas en un mercado aún muy chico y peleado. Por lo pronto, Cocos ya generó revuelo. Y eso no es poco para el apático mercado de capitales argentino

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