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El "Zoom" más triste para las empresas: hay ola de consultas para calcular si es mejor cerrar ahora o esperar una ayuda

El "Zoom" más triste para las empresas: hay ola de consultas para calcular si es mejor cerrar ahora o esperar una ayuda

El "Zoom" más triste para las empresas: hay ola de consultas para calcular si es mejor cerrar ahora o esperar una ayuda
Junio será el momento clave: contadores, abogados y consultores de negocios reciben números de empresas que prefieren declinar créditos bancarios y cerrar
Por Claudio Zlotnik
27.05.2020 06.45hs Economía

Julio H. es socio -desde hace diez años- de uno de los restaurantes más concurridos de Martínez, en el corredor norte del conurbano. Estaba organizando un festejo por esa década para amigos, proveedores y clientes habituales justo cuando arrancó la cuarentena.

Desde entonces, Julio y sus otros dos socios se reparten la semana para pasar la noche en el local. Como no pueden reabrir, temen ser vandalizados. En el local guardan 1.500 botellas de buen vino, algunas decoraciones que no quisiera perder y 300 kilos de carne congelada, que piensan donar si dentro de algunas semanas no se flexibiliza la cuarentena.

En este marco, Julio y sus socios organizaron un "zoom" con su bufete de contadores el martes de la semana pasada para plantear algo inimaginable 70 días atrás: ¿conviene cerrar lo antes posible para dejar de acumular deudas?

El de los restaurantes es, hoy en día, uno de los rubros con más cantidad de consultas para los contadores. Un escalón por debajo, también en el podio, figuran otros sectores también muy impactados por la pandemia. Tienen en común el arrastre de malas temporadas, de cuando el Covid-19 no existía pero la recesión restringía el consumo.

De manera virtual, por las oficinas pasan empresas ligadas al negocio esparcimiento (hoteles boutiques, salas de bingos del conurbano) y comercios dedicados a la venta de indumentaria. En esa franja también se anotan pymes textiles, que no hacen más que profundizar una tendencia que venía marcada en los últimos años.

César Litvin, uno de los expertos más consultados por pymes y grandes firmas durante la pandemia, es bien preciso en su diagnóstico: "La clave será junio. Se sabrá si habrá algún tipo de flexibilización para que las empresas más castigadas vuelvan a trabajar. Está claro que los tiempos se acortan. Está en juego la subsistencia", concluye, en su diálogo con iProfesional.

Hora de sacar cuentas: las empresas prefieren no tomar crédito y muchas evalúan el cierre
Hora de sacar cuentas: las empresas prefieren no tomar crédito y muchas evalúan el cierre.

Hasta ahora, las pymes -en general- vinieron priorizando el pago de los salarios. "A la gente la voy a necesitar. Hay que bancar cuando viene la crisis, pero hay límites muy claros. Ese límite está llegando", avisa el dueño de otro restaurante. Martín L. H., también con otros dos socios, participa de un local que solía atender 1.000 cubiertos sólo los fines de semana. Un total de 11.500 mensuales.

"Ahora vendo por delivery, pero sólo cubro una parte de los costos fijos. Con suerte alcanzo el 10% de lo que solía atender", comenta Martín a iProfesional.

La experiencia de Martín L. H. se repite con otros emprendedores: el primer mes de cuarentena pagó un 60% del salario, y la otra parte fue abonada -con demora- por el Estado. Para junio ya no podrá poner su parte: aguarda que, como ya anunció, el Gobierno ponga con recursos estatales hasta un 50% de los sueldos.

El empresario abre sus números. Dice que la ecuación es parecida a la del resto de los restaurantes: la primera semana sirve para pagar la mercadería; la segunda para pagar los sueldos del personal; la tercera para abonar los costos fijos (alquiler, impuestos y los servicios); y la cuarta y última semana del mes queda como rentabilidad neta. En su caso, de alrededor del 23 por ciento.

Como precisó el contador Litvin, el dueño de una empresa especializada en marketing también observa una dinámica muy complicada. Alberto M. sólo tiene la décima parte de trabajo de la pre-pandemia.

Admite, y por eso mismo se resguarda su identidad, que ya dejó de pagar los impuestos. Con algunos de sus otros costos fijos -alquiler o el contador-, sólo abonó el 50%. Y asegura que ya no podrá pagarles a principio de junio porque nada lo hace pensar que la salida de la cuarentena será en el corto plazo.

Como otros colegas suyos, Alberto M. confía que hoy en día ya piensa más en su salud mental que en las derivaciones de la crisis. "Trato de aislarme lo más posible. Estoy pegado a Netflix y a los 'zoom' con mis amigos. Ya veremos cómo saldremos de ésta", afirma, con tono de preocupación.

La disyuntiva entre el cierre y la deuda

Cuando son convocados por sus clientes en crisis, los contadores les armar distintos escenarios para tomar la mejor decisión posible: un escenario optimista (salida rápida de la cuarentena); escenario moderado (salida de la cuarentena en algún momento de junio) y el escenario pesimista (postergación del aislamiento más allá del próximo mes).

"Tratamos de responder la viabilidad de la empresa durante el próximo año. Es clave si la compañía ya venía con un endeudamiento previo. Ya sea con los proveedores, con los bancos o con la AFIP", comenta Litvin.

Desde los bancos también formulan un análisis muy complicado sobre la coyuntura. El director general de uno de los principales bancos extranjeros destaca un hecho que lo hace ser pesimista: la escasa vocación de las pymes comerciales e industriales por endeudarse a una tasa de interés subsidiado.

Ese banquero comenta, inclusive, que en las últimas semanas fueron en busca de las pequeñas empresas para ofrecerles créditos baratos para superar la crisis. Pero se llevaron una sorpresa: la mayoría de los empresarios rechazaron la oferta de los bancos. "No quieren endeudarse a pesar de la conveniencia financiera. Tienen miedo. A los empresarios les ganó la incertidumbre", señala el financista en diálogo con iProfesional.

Casos como el que comenta el banquero se multiplican, admiten en otro banco líder, también de capitales privados. Allí ponen el ejemplo de un negocio de ropa de la avenida Cabildo, al que el propio banco ofreció una línea flexible para capital de trabajo, y que fue rechazada por el dueño del local.

Los negocios de indumentaria están entre los más afectados: se debaten entre devolver mercadería o esperar medidas
Los negocios de indumentaria están entre los más afectados: se debaten entre devolver mercadería o esperar medidas.

El argumento del comerciante fue que ya adeuda $400.000 por dos meses de alquiler (ocho semanas sin actividad, con facturación cero), a lo que debe sumar los $2 millones de mercadería que compró a comienzos de marzo a distintas fábricas de indumentaria.

Los cheques entregados para pagar esas prendas serán seguramente rechazados por falta de fondos, lo que a su vez castigará a la empresa fabricante, con el consiguiente corte de la cadena de pagos.

El comerciante es uno de los que ya organizó un "zoom" con su contador. Hay dos opciones: devuelve la mercadería y cierra. O se queda con la ropa y negocia con el dueño del local le perdone el alquiler mientras siga sin trabajar, con las persianas bajas.

Pero lo que tiene claro este vendedor de indumentaria que es una definición para la primera semana de junio, antes de que se siga agrandando la bola de la deuda. "Para colmo, hay una parte de la ropa que se pasará de temporada en poco tiempo", cuenta el comerciante.

Nueva moratoria pidiendo lugar en la agenda

Desde otro banco completan el escenario ‘mala onda". Allí admiten que la línea de créditos blandos para pymes no bancarizadas -que prometía nada menos que $20.000 millones para asistir a las empresas más postergadas- nunca pudo arrancar. Al menos por ahora.

La severidad de la crisis obliga a los funcionarios a que las respuestas aparezcan urgente. Los paliativos que, en plena emergencia sacaron para atender los reclamos, no alcanzan para asegurar la viabilidad de las pymes.

La ayuda estatal no termina de llegar. Y si llega, lo hace tarde. Un ejemplo de la poca eficiencia: la moratoria impositiva vigente para las empresas sólo admite las deudas hasta fines de noviembre de 2019, cuando la Argentina y el mundo eran otros.

Ni el Ministerio de Economía ni la AFIP tienen en su agenda, por ahora, e impulso de una ley que remiende la que dio curso a la moratoria vigente, y que quedó totalmente desactualizada.

Está claro por los ejemplos y por lo que va quedando a la vista de todos que si no florece una actitud activa y muy eficiente del Estado, muchas pymes colapsarán y miles de puestos de trabajo desaparecerán.

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