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Por qué los supermercados de Argentina están llenos de carne de cerdo "Made in Brasil"

Por qué los supermercados de Argentina están llenos de carne de cerdo "Made in Brasil"
La producción local de carne porcina crece a la par de una demanda, pero se exhiben cada vez más los cortes importados. ¿Cómo afecta a las granjas locales?
Por Patricio Ballesteros Ledesma
16.09.2021 06.45hs Actualidad

Con los altos precios de la carne de ganado vacuno, la demanda prefiere cada vez más pollo y cerdo, porque presentan valores más ajustados al bolsillo y son proteínas de origen animal con menor tener graso. El precio del pechito de cerdo por kilo está a la par de la falda y el osobuco: $460 contra $437 y $454, según el relevamiento de septiembre del IPCVA, y algo más que un kilo de tapa de asado de novillo de Precios Cuidados AMBA ($429).

Hay algo que muchos consumidores no saben y que los productores porcinos denuncian: hay supermercados que ofrecen como fresca carne de cerdo congelada, que se importa desde Brasil y luego se descongela al arribar al país. Sin embargo, en las etiquetas, varios supermercados aclaran que es carne descongelada (e incluso advierten que no debe volver a freezarse), pero en las carnicerías al corte esa información no está a la vista. Fresco o congelado no es lo mismo, si bien en sabor no hay diferencias, es importante saberlo por un tema sanitario.

Más allá de este punto, mientras que el consumo por habitante por año de la carne roja bajó a su mínimo histórico en 2020, con 48,7 kilos, la elección de las otras dos aumentó un 58% y 59%, respectivamente, según el Laboratorio de Ideas IERAL de la Fundación Mediterránea. Y lo realmente sorprendente es que el pollo ya está casi a la par de la carne de vaca, con 44 kilos, mientras que la de cerdo avanza con 16 kilos.

En una década duplicó su consumo

"La carne de cerdo se ha posicionado como un excelente sustituto de la carne bovina y su consumo creció un 100% en la dieta de los argentinos, pasó de 8 kilos en 2010 a 16 kilos en 2020, especialmente como carne fresca, la que ya ha superado a la consumida como embutidos o procesada", según José María Romero, subsecretario de Ganadería de la Nación.

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Son muchos los factores que hicieron que el consumo de carne bovina creciera

La caída del poder adquisitivo de los salarios y los saltos de precios de los cortes bovinos abrieron el juego a las otras carnes en los últimos años. En 2021 se impuso un cepo a las exportaciones bovinas, y se impulsaron cortes populares con los programas Precios Cuidados y Súper Cerca, pero la preferencia porcina continúa en alza. Y ahora, con las reaperturas del sector gastronómico, hoteles, restaurantes y parrillas incrementan la demanda local.

La producción y faena nacional de porcinos también viene creciendo al ritmo del cambio de hábitos, e incluso se exporta un gran volumen a un valor rentable, pero el factor precio interno estimula la importación en forma periódica desde hace tiempo. Aunque cueste creerlo, en el gobierno de Mauricio Macri se llegó a importar carne de cerdo de Estados Unidos, después de 26 años de veda sanitaria, para que habiliten el ingreso de limones y carne argentina. También se importó de Dinamarca, y antes de la pandemia desde Alemania.

La Argentina compró al exterior 20.586 toneladas de carne porcina congelada por un valor de us$47,2 millones entre enero y julio de 2021, según el Monitor de Comercio Exterior de la cartera agropecuaria. Estas cifras representan una suba del 84% en volumen y el 75% en valor, con relación a igual período del año pasado.

Los industriales porcinos se quejan con estos ingresos que perjudican a un mercado que dicen autoabastecido, pero los consumidores quieren el producto más allá de cuál sea su origen, siempre y cuando tenga un precio sea accesible. Sin embargo, ahora que las exportaciones se frenaron, en lugar de bajar el precio interno para colocar la producción, los valores del kilo vivo de capón a faena se están elevando y eso podría incidir en el precio final al público.

Se importa más y se exporta más

El año pasado se importaron 24.815 toneladas por poco más de us$55 millones, lo que significó una baja superior al 30% con relación al anterior y algo más del 3% del consumo local. Pero en lo que va de 2021, los ingresos de carne de cerdo congelada, sobre todo de bondiola, solomillo y carré desde Brasil, volvieron a pegar un salto y ya se acercan a la cantidad importada en todo 2020.

Al mismo tiempo, las granjas de cerdo argentinas exportaron un record de 30.717 toneladas, un volumen 97% superior al año anterior, por us$ 55,12 millones, lo que arrojó un superávit comercial. China fue el principal destino (80% del total), ya que su rodeo tuvo que ser sacrificado por el contagio de la peste porcina africana, que se extendió a toda Asia y Europa, si bien ya se está recomponiendo.

La carne porcina se transformó en un gran sustituto de la carne vacuna
La carne porcina se transformó en un gran sustituto de la carne vacuna

La producción china se recuperó en 2021, por eso frenó sus compras globales y en consecuencia cayó el precio internacional. Sin embargo, entre enero y julio se exportaron 20.216 toneladas de carne porcina congelada por us$40,2 millones, que significan incrementos interanuales del 23% en volumen y el 42% en monto.

La diferencia de precios entre la carne de cerdo local y la brasileña tiene que ver mucho con su integración productiva del campo a la góndola, la escala de su rodeo y plantas industriales y el apoyo fuerte del gobierno. En la Argentina, en cambio, existen varios eslabones, los establecimientos están dispersos y cada uno pretende sumar su rentabilidad a la cadena. Esas diferencias, además de otros factores locales; como el tipo de cambio, el costo local del maíz y la soja y la carga impositiva, le restan competitividad frente al producto del país vecino.