"Adiós Argentina. Hola España": creó la Nespresso de la pastelería pero dejó el país, cansado de la burocracia

"Adiós Argentina. Hola España": creó la Nespresso de la pastelería pero dejó el país, cansado de la burocracia
Rodrigo Córdoba abandonó su país cansado de las trabas para operar. En dos meses se puso en marcha en España. Su mensaje entre la nostalgia y la bronca
Por Guillermina Fossati
21.07.2021 07.01hs Actualidad

Los cambios en las reglas de juego, la burocracia y la interminable incertidumbre económica argentina, terminan agotando a muchos emprendedores que tienen en sus manos ideas innovadoras, pero que el mercado sólo le pone trabas para avanzar. No se trata de falta de perseverancia. En general, estas personas son tenaces, creativas y desafiantes, pero todo tiene un límite.

Eso le pasó a Rodrigo Córdoba, fundador de Tigoût, un compañía que creó una máquina al estilo Nespresso, pero para hacer cupcakes. El desarrollo no dejaba nada librado al azar, sino que tenía hasta previsto el horno de última generación que cocinaría los productos congelados, pero ante los obstáculos para operar en el país, con todo listo para arrancar pero con demoras constantes en el "ok" final", tuvo que marcharse.

La decisión no fue fácil ni feliz, y las palabras de Córdoba lo demuestran.

Tigoût, la máquina para hacer cupcakes que es un éxito en España.
Tigoût, la máquina para hacer cupcakes que es un éxito en España.

"Luego de más de 5 años de mucho trabajo y esfuerzo nos hemos visto obligados a suspender nuestro lanzamiento en Argentina, nuestro país. Habíamos cerrado un acuerdo comercial de distribución exclusiva en Argentina con una importante empresa. Nos dimos la mano en noviembre de 2020. Ante la imposibilidad de girarnos divisas al exterior y la incertidumbre de no saber cuándo podría hacerlo, tuvimos que suspender el lanzamiento", explicó el empresario.

El texto solo denota tristeza, porque su plan estaba pensado para la Argentina, pero el contexto le obligó a cambiarlo.

"Cómo duele Argentina"

"Arribé a Madrid el pasado 12 de abril por una invitación del ICEX, organismo gubernamental que promueve la inversión en España y la exportación. En 12 días, España me otorgó la Visa de Residencia de Emprendedor, una de las más difíciles de conseguir. En un mes he obtenido mi Tarjeta de extranjero; en dos semanas le han otorgado a mi familia la residencia y estamos aplicando a créditos blandos para nuestro lanzamiento", agregó Córdoba.

En ese breve tiempo, ya iniciaron las conversaciones con la empresa donde fabricarán las cápsulas para España, Europa y el mundo. Todo está listo para arrancar.

Las trabas fueron tantas en su país natal, que todo lo que estaba previsto para que funcione en Argentina no se logró ni en años de espera. Por eso Córdoba se fue, no porque estuviera en sus planes.

"Por la Resolución del BCRA A-7201, nuestro cliente nos informa que no puede girar divisas, ni sabe cuándo podrá. El Congreso ataca a las SAS (fuimos la SAS nro. 10, TIGOUT SAS), generándonos mayor incertidumbre. Hace 2 años que esperamos el RNPA final de las cápsulas (Registro para vender y exportar). El dinero que nos falta para lanzar, lo tengo en Bonos Argentinos casi sin valor y a cobrar en no sé qué año", comentó.

Entonces, realmente no quedó otra, las puertas se cerraron.

Cómo es su proyecto

El plan de negocio de Córdoba arrancó en el año 2015, cuando vendió su parte en la empresa de importación de cascos y accesorios técnicos para motociclistas que fundó con su hermano hacía 16 años. Les iba muy bien, pero se cansó.

Decidió tomarse un año sabático para disfrutar de sus cinco hijos de entre 6 y 21 años y muy rápido empezó a hacer cursos de cocina.

Cupcakes al modo de una máquina de Nespresso.
Cupcakes al modo de una máquina de Nespresso.

"Tengo espíritu emprendedor y la idea tampoco era no hacer nada. Pensaba no trabajar el tiempo que se aguantara, pero siempre con la idea de hacer cosas nuevas". Así, muy rápido, la cocina se convirtió en un éxito de la pastelería y nació la idea de Tigoût –una simplificación de petit goût–, que significa "pequeños gustos" en francés. Y en base a esos placeres cotidianos  es que el empresario se dispuso a disfrutar de la empresa que desarrolló y produce una máquina que hornea productos de pastelería. Lo que Nespresso es al café, pero para la patisserie.

El producto arranca con cápsulas congeladas, que se colocan en un aparato cool y moderno y desde donde salen un volcán de chocolate o un brownie luego de unos minutos de cocción. La máquina se diseñó y se produce en la Argentina.

"Nespresso vende 60.000 máquinas por año en el país y 70 millones de cápsulas. El nuestro es un cálculo conservador. Después vamos por el mundo y por otros productos. Estamos creando algo que no existe en ninguna parte; y tenemos el plus de que todo lo hacemos desde la Argentina. Me preocupa la economía, pero mucho más volver al pasado; a que las cosas no funcionen de verdad", aseguró el empresario cuando aún vivía en su casa de Acassuso.

Los primeros pasos

Cuando todo comenzó, allá por 2016, Córdoba invirtió u$s1 millón de su patrimonio, y luego empezó a buscar inversores. Sumaron un total de seis en el management y unos 20 en el equipo completo.

La preventa de las máquinas arrancó en septiembre de 2020, con todas las unidades vendidas y a la espera de una SIMI, (el permiso para importar). "Veremos cuándo nos autorizan a ejercer nuestro derecho a comerciar y desarrollar un negocio", dijo hace un año atrás.

Eso nunca pasó. Y a Córdoba le vinieron todos los recuerdos a la cabeza, entre ellos, un tweet de una persona encantada con Tigoût y sus ganas de comprar una máquina, pero con un presagio: "No sé si seguiremos existiendo como país el año que viene".

Café con cupcakes, la combinación perfecta.
Café con cupcakes, la combinación perfecta.

Lo cierto es que, quienes no existirían, serían los fundadores de la empresa y sus planes, hoy instalados en España y con la seguridad de que se hubiese fundido antes de empezar.

"Le he dado a mi país, creo, los mejores años de mi vida. Reinvertí todo mi dinero en Tigoût. Soñé con un " proyecto global de Argentina al mundo", le decía a mi familia, amigos, equipo e inversores. Ese sueño se esfumó. Seguimos mirando al mundo como oportunidad. Pero lo que no cambió es mi propósito. El por qué hago lo que hago, el por qué estoy dedicándole todo mi tiempo desde hace 5 años (¿los mejores?) a este increíble proyecto.

Lo hago porque quiero hacer algo con impacto global, lo hago porque quiero trascender como persona, lo hago porque quiero inspirar a otros a emprender, lo hago porque quiero mostrarle a mis hijos que se puede. Con mucho dolor y esperanza anuncio: "Adiós Argentina. Hola España. Hola mundo".

Así, el emprendedor, hoy convertido en empresario, ya está con su plan en marcha lejos de estas tierras que lo vieron nacer.

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