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Antes de abrir una lata de atún, pensalo dos veces: esto alertan los expertos

Antes de abrir una lata de atún, pensalo dos veces: esto alertan los expertos
Todos aquellos que se consideren amantes del atún deberían conocer el motivo que puede hacer peligroso el consumo excesivo de este tipo de producto
Por iProfesional
16.07.2020 15.47hs Actualidad

El atún, al igual que otros pescados, es un alimento con una gran cantidad de nutrientes. Es por eso que se lo incluye en muchos planes de alimentación, dado que su consumo aumenta la ingesta de omega 3, un ácido graso que tiene un impacto positivo en el organismo. 

A diferencia de otros tipos de pescado, el atún se suele consumir en lata. A menos que se trate de una preparación específica o de amantes de la cocina, la mayoría de las personas que gustan de este alimento lo compran enlatado en un almacén o en las góndolas de un supermercado. 

De hecho, hay quienes buscan tener un alto consumo de atún, precisamente porque consideran que es saludable y es fácil de incorporar a cualquier preparación por el formato en el que se adquiere. 

Sin embargo, este hábito podría resultar perjudicial para la salud. 

Por qué puede ser peligroso comer atún en lata

Las latas de atún, al igual que otros pescados de mar, contienen mercurio, un metal pesado que podría ser perjudicial para salud si se ingiere en exceso. 

El atún puede contener mercurio
El atún puede contener mercurio

El mercurio está presente en el agua de mar, a donde llega a través de la lluvia o los ríos, por un lado como sustancia natural y, por otro, como consecuencia de los desechos industriales que se tiran a las aguas. Además, allí hay microorganismos que convierten el mercurio en metilmercurio, una forma muy tóxica de este elemento que acaba en el organismo de los peces.

El pescado también acumula mercurio absorbiéndolo del agua a través de sus escamas o su piel, no solamente a través de la ingesta alimentaria.

Los peces más grandes y longevos son aquellos que han consumido más cantidad de metilmercurio. Es por eso que cuando se ingiere la carne de peces depredadores, como el pez espada o el atún rojo, que se han alimentado de otros ejemplares, se expone al cuerpo al consumo de esta sustancia. 

De todos modos, la sustancia no es igual de peligrosa para todas las personas. Los grupos que más riesgo corren con las mujeres embarazadas, aquellas que se encuentren en período de lactancia y los niños pequeños. Un exceso de metilmercurio durante el embarazo puede afectar al desarrollo del cerebro y del sistema nervioso del niño. Así lo ha informado la Organización Mundial de la Salud (OMS). 

Esto significa que las cantidades de mercurio presentes en los peces de mar, como el atún enlatado, no es perjudicial para los adultos sanos. De todos modos, se aconseja reducir el consumo de estos productos y combinarlo con otros grupos de alimentos. 

Cómo impacta el mercurio en el cuerpo

El mercurio es un metal pesado con efectos tóxicos bien conocidos en el ser humano, en especial sobre el sistema nervioso.

La intoxicación por mercurio es distinta según cómo haya ingresado en el cuerpo
La intoxicación por mercurio es distinta según cómo haya ingresado en el cuerpo

La severidad de la intoxicación por mercurio depende de la dosis absorbida, de la vía de absorción y de la duración de la exposición. Los signos de envenenamiento por mercurio son un trastorno en los nervios periféricos, -que se manifiesta como parestesia, picazón, ardor o dolor-, y la decoloración y descamación de la piel en la cara y los dedos.

Además, el mercurio provoca un exceso de adrenalina, lo cual desencadena una reacción que se manifiesta con sudoración excesiva, taquicardia, aumento de la salivación e hipertensión. 

Los niños son quienes pueden tener reacciones más severas por este tipo de intoxicación. En ellos pueden aparecer enrojecimiento de las mejillas, la nariz y los labios, caída del cabello, de los dientes, de las uñas, erupciones transitorias, debilidad muscular y sensibilidad a la luz. 

También es probable que padezcan disfunción renal o síntomas neuropsiquiátricos tales como labilidad emocional, deterioro de la memoria o insomnio. 

En intoxicaciones crónicas por vapor mercurio inhalado en ámbitos de trabajo, los síntomas son temblor y gingivitis, pero también repercute sobre las funciones sensoriales, desencadena trastornos de la conducta, anomalías electroencefalográficas, síndrome de fatiga crónica, fibromalgias, ostopenias, alteraciones psicológicas, entumecimientos y hormigueo, osteoporosis, entre los principales síntomas.

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